8 de julio de 2012

Las mujeres en la agrupación


Desde el primer día el Grupo de Txistularis de Urretxu ha sido mixto, siempre ha habido alguna chica o más de una en el mismo. Arantxa Salegi, sobrina de Ramón Esnaola, fue la primera mujer txistulari de Urretxu. Comenzó su andadura, al igual que todos los demás, en 1960, y tocó en aquel primer pasacalle de la Fiesta Vasca. 

Aquellos años no eran muy propicios para que una mujer participara en actividades públicas, y aunque no tuvo problemas dentro del grupo, Arantxa tuvo que escuchar más de un comentario “machista” en la calle. “Es que no se pone ni roja” -le decían las monjas del colegio, y -“¿no te da vergüenza?” -le preguntaban sus amigas. “¿A mí? ¿Vergüenza de qué?" -solía responder ella. “Tú sola con tanto chico...” -le insistían. Pero es que ella no veía a chicos, ella tocaba con sus primos, sin más.


Pero no todo eran comentarios negativos. Leon Arrieta recuerda que cuando fueron a tocar a Donostia con motivo de la Euskal Jaia y las regatas, la gente comentaba con admiración y extrañeza que había una chica tocando el txistu en aquel grupo tan numeroso. La verdad es que podía llamar la atención perfectamente, porque, bien porque era chica, o porque era de los pequeños, siempre la colocaban en primera fila, al lado de los atabaleros. Aquel pasacalle de Donostia fue uno de los que más aplausos arrancó del público; y es que, como hemos dicho anteriormente, era el primer grupo de txistularis tan numeroso (de unas 20 o 25 personas) y tan joven, tocaban canciones euskaldunes...  En definitiva, el txistu fue todo un fenómeno revolucionario para el sentimiento abertzale de aquella época.

El mayor problema de Arantxa, por aquel entonces, eran las excursiones; sobre todo cuando se iban para varios días. No estaba bien visto que una chica se fuera sola con un grupo de chicos. Al principio, no tuvo grandes problemas, porque su padre Manuel Salegi era concejal y también solía ir con los txistularis en representación del ayuntamiento. Así que podemos decir que iba  bajo la protección de su padre y nadie decía nada. Pero un par de años después, cuando su padre ya no fue, tenía que llevar a alguna amiga para que le hiciera compañía. Después, empezaron en el grupo otras chicas como Encarni Sádaba y el problema se solucionó.

A finales de los 60, cuando el grupo fue requerido en las fiestas de Baiona, las chicas tampoco pudieron ir. Los chicos iban a pasar cinco días en Iparralde, durmiendo todos juntos, etcétera. Aún no estaba bien visto que chicos y chicas se mezclaran en situaciones de esta gisa. Esto empezó a cambiar en los 80, cuando se permitió que las chicas también fueran a las fiestas de Vitoria-Gasteiz.

Y la otra gran discusión para las chicas fue el uniforme. Al poco de crearse la banda, se
hicieron uniformes para todos los miembros, pantalón o falda blanca y chaqueta azul. Fue el único uniforme oficial que ha tenido la banda. Cuando aquellos ya no se podían poner, decidieron que en adelante vestirían con pantalón o falda azul marino y camisa blanca. Y así las chicas iban con falda azul, hasta que a mediados de los 70 algunas empezaron a ponerse pantalón.

Desde luego, Santi era una persona muy clásica con eso del uniforme. Le costó mucho aceptar que las chicas pudieran ponerse pantalón azul en lugar de falda, pero tras muchas discusiones con las mujeres de aquella época, tuvo que resignarse.

Años más tarde su obsesión fueron los vaqueros. Muchos chicos y chicas cambiaron el pantalón azul marino por los vaqueros y Santi no podía con ello. Para él, el uniforme era el uniforme, y siempre que llegaba un concierto lo dejaba muy claro: “¡no quiero ni pantalones vaqueros, ni camisas con chorreras!”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario